El amor que llamo tóxico

Actualmente estamos muy relacionados con la manera en cómo se desarrollan las relaciones interpersonales. Específicamente el amor de pareja siempre ha estado en el juicio de cómo debe ser. Una pareja siempre estará en la mira de «yo no haría esto» o «no haría aquello». Cada hábito se genera de manera particular en cada caso.

Las figuraciones sociales

El sociólogo Norbert Elías propone una manera de entender las imágenes que tomamos como lo correcto en lo que deberíamos hacer. A esto le llamamos figuraciones, imágenes de lo aceptado socialmente. Por lo tanto, no es lo mismo hablar de una pareja en México de la década de los 50, que una pareja de 2021. La deconstrucción masculina y el empoderamiento femenino, así como la revolución sexual de los 60 generó parámetros que alteraron fuertemente la imagen del amor romántico tradicional.

Por lo tanto, la figuración se amplió y trató de adaptar nuevos modelos que sirvan para comprender la realidad social, cada vez más compleja.

Heurística del entendimiento de lo tóxico

Prudente es decir que existen conductas como la violencia, tanto física como mental, que no se pueden permitir en ninguna relación. Sin embargo, el riesgo de hablar de cuestiones tóxicas en una relación, corre el peligro de caer entonces un desinterés y libertinaje que ponga en riesgo la convivencia de la relación.

Los problemas de desinterés dentro de una relación se pueden hacer presentes desde que decidimos guardarnos aquello que nos incomodó o molestó por no parecer tóxicos dentro de la misma. Todo problema que incomode en una situación de pareja, debe tocarse, validar los sentimiento del otro para poder tratarlos de mejor de manera. No se debe tener miedo al conflicto, antes bien, se deben tener pláticas incómodas para arrancar el problema de raíz.

Ejemplo práctico: A una parte de la relación le incomoda que el otro reaccione en redes sociales a contenido que pudiese generar malos entendidos.  Por lo tanto se puede desencadenar en dos posibles escenarios.

  1. Escenario uno: La parte que da las reacciones decide dejar de hacerlo porque efectivamente no significa nada, por lo tanto da lo mismo no hacerlo y no denota interés en otra parte. Por lo tanto puede mejorar su convivencia en la relación.
  2. Escenario dos: Con la finalidad de mantener una clara autonomía, explica que las reacciones no tienen significado, por lo tanto continuará haciéndolo.

En este punto estoy seguro de que los lectores pueden abogar por un camino o por el otro. El comentario que ahora propongo es, toda decisión es correcta. Siempre y cuando sepamos qué es lo que estamos haciendo y por qué lo hacemos. ¿Qué queremos en nuestra vida y cómo queremos llevarla? Además de cómo nos gusta que nos hagan sentir para mirar cómo nuestras acciones hacen sentir a nuestra pareja.

Continuando con los pensamientos de Elías, en su ensayo Compromiso y Distanciamiento, señala que únicamente los niños y los dementes pueden entregarse sin condiciones. Esto es, ignorando completamente el contexto en el que se encuentran para perseguir lo que verdaderamente desean. Es en este punto donde surge la pregunta, ¿no me entrego totalmente a un amor desmedido porque no lo siento, o me dicen que es tóxico sentirlo?

A manera de reflexión es importante señalarlo, debido a que la vida puede resultar muy curiosa, el orgullo puede destruir una relación solo porque decidimos no abogar o doblar un poco el carácter.

Reflexiones tóxicas finales

Lo tóxico en una relación puede jugar en parámetros precisos. Todo lo que en una relación se hace o se deja de hacer debe provenir del consenso o consentimiento mutuo. Nadie puede ser obligado a realizar algo contra su voluntad. Lo importante es saber identificar qué quiero y si estoy dispuesto a darlo por lo que recibo a cambio.

Si no estoy seguro de amar correctamente a mi pareja o recibir el amor de manera correcta, tranquilo/a, el amor es un idioma que solo dos almas unidas entienden y eso es bueno. Sin ánimo de incentivar el desinterés de pareja, pero sí de una entrega más profunda entre individuos. Donde el objetivo principal no es buscar cuánto se entrega el otro, pero cuánto me entrego yo. De esa manera podemos evitarnos muchos contratiempos.

Evita los focos rojos, pero también es bueno generar un compromiso mayor. No confundir lo tóxico con interés y el desinterés con una relación sana. Todas las parejas tienen problemas, pero toda decisión para resolverlos, debe provenir del amor que tienen el uno por el otro. Amen como al inicio y no tendrán un final.

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