Interrupción legal de los derechos

México es un país con una diversidad social de amplitud significativa en términos de ideologías y doctrinas. Desde su concepción como Estado nación, México es un país con una tendencia católica importante. Pensemos desde la conformación de Sentimientos de una Nación, bajo el puño de Morelos y Pavón donde se reconoce a la Iglesia Católica como única dentro del territorio nacional.

La configuración anterior detonó en diferentes conflictos sociales en los que el país se ha visto inmerso. Uno de los más citados es La Guerra Cristera, donde ideologías laicistas (no laicas) permearon en el gobierno nacional para evitar adoctrinamiento por parte del clero. No obstante, el pensamiento no fue separar a la Iglesia del Estado. Fue erradicar a la Iglesia en todas sus expresiones. Como lo ilustra en su obra Jean Meyer, La cristiada (1973).

Con el paso de los años, las ideologías contrarias continúan la lucha por una hegemonía entre unas y otras. Ahora el bloque liberal y el bloque conservador se encuentran luchando por cosmogonías contrarias. Específicamente los casos del matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parte de parejas homosexuales y el más polémico, la interrupción legal del embarazo.

Cuando se pregunta, ¿eres pro vida o pro aborto? la opinión se segmenta indiscutiblemente en tecnicismos peligrosos. Es injusto pensar que aquellos que se encuentran a favor de la interrupción legal del embarazo (aborto) son pro muerte. Así como los que están contra ella son pro desarrollo óptimo social. Me permito hacer estas denuncias porque es el discurso de trasfondo que hay en dichas posturas.

En primer lugar, el estar a favor de la promulgación de la interrupción legal del embarazo en ciertas semanas de gestación no hace a quién ejerza ese derecho automáticamente un asesino. Sobre todo en una sociedad con un índice tan alto de violencia sexual en contra de niñas y mujeres mexicanas. En otro punto, la maternidad y el cuerpo de cada mujer es de cada individuo, por lo que poco se tiene que opinar sobre una decisión así. Es equivalente a pensar en consultar con toda la sociedad si debo tatuarme o perforarme. Es decisión de cada persona. Siempre y cuando al conjunto de células dentro del vientre no se le considere un feto.

En acto seguido, considero que es prudente argumentar, que no porque no estemos de acuerdo con algo no deba existir la posibilidad para que se puede ejercer algo que ya es un derecho. Así como en algunos caminos religiosos como los Testigos de Jehová, se prioriza al Estado laico velando por el derecho a la vida para una transfusión sanguínea. Práctica que los Testigos tienen prohibida. También el Estado laico debe prevalecer sobre el tema del aborto. Porque es cuestión única del individuo que quiera ejercer ese derecho, nadie es obligado a hacerlo.

La reflexión anterior abre las puertas a mentalidades complejas como la actriz Natalia Tellez. Quien anunció su embarazo hace unas semanas y recibió acoso en redes por estar a favor de la legalización del aborto. Estar a favor de la amplitud de derechos no significa tener que ejercerlos de manera directa. La maternidad es elegida.

Para concluir la reflexión, del lado religioso podemos decir dos cosas. En un primer momento, entender que el ejercicio del Estado laico respeta principios inviolables para el desarrollo. Vela por la libertad de creencia, lo que impide que hechos como La Guerra Cristera se repitan y el culto pueda llevarse libremente. Además de velar también por la tolerancia y respeto a la diversidad. No porque alguien no piense como yo, está equivocado.

Por lo tanto, el camino religioso y de valores dogmáticos no se encuentra en los espacios gubernamentales. Se encuentra en la prédica y anunciar la Buena Noticia, lo que de acuerdo con el pensar pastoral, sumergirá a la persona en una Vida en el Espíritu y elegirá el buen camino.

Considero que dentro del Evangelio de Mateo está la respuesta a este problema, cuando Jesús dice Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Las cosas del Estado deben permanecer así, debido a que la salvación de acuerdo con los dogmas judeocristianos, es personal y es una elección. Permitan a los demás tomar sus decisiones.

Basándome en Amartya Sen concluyo, ampliando las libertades, llegaremos al entendimiento del otro y al pleno desarrollo.

José Luis Mecatl Carmona

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